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Hace un año ya…

Bendita muerte
que acabaste con el que sufría.
Maldita enfermedad
que destrozaste su vida y la mía.

Hace un año ya
que te fuiste y aún te siento,
miserable sea la suerte
que dejo mi alma sin aliento.

Que daría yo por verte,
por tocarte, por sentirte,
por escucharte una vez más
y lo que te quiero decirte.

La tristeza ya se va
pero la añoranza perdura,
y el dolor de no tenerte
que es peor que la locura.

Pues el loco no es consciente
del dolor o sufrimiento,
y se crea su realidad
como en sueños yo lo intento.

Ya hace un año papá
y no consigo rehacerme,
no consigo que mi mente
a mi corazón no merme.

Maldita muerte
que lo alejaste de mi lado,
Bendita enfermedad
que tengo, pues es que fui amado.

Hace un año ya,
ya hace un año.

 

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Querido Santa Claus…

Querido Santa Claus,

Al ponerme con mi hijo a escribirte la carta que recibirás en breve, se despertó el niño que hay en mi y he pensado porque no me decidía a escribirte una carta. Así que aquí me tienes, tras tantos años, escribiéndote para enumerarte algunas de las peticiones que me gustaría cumplieses si fuese posible. Como considero que este año me he portado bien a pesar de los reveses que me ha dado la vida, creo que algo sí podrás hacer. Sin extenderme más, paso a describirte lo que podrías regalarme como un día perfecto:

Primeramente, me encantaría volver a levantarme con el olor de ese zumo de naranja que nos preparaba y traía a la cama mientras rematábamos el final del sueño.

Me gustaría volver a pegar unos cuantos “raquetazos” con él. Ya sea en Montemar, donde me enseño, o en cualquier otro sitio (no me voy a poner selectivo en cuanto al lugar pero sí en la compañía). O unas cuantas canastas como muchas tardes hicimos en casa.

Además, querría irme después a comer con él, y que pagase. No por el hecho de no pagar yo, sino por escucharle protestar una vez más y poder reírnos todos juntos.

Después ,me gustaría sentarme en el sofá a intentar empezar a ver una película; digo intentar porque, de tan malas las películas que tenía, que tardábamos media tarde en decidir cual ver. Y así pasaríamos la tarde con algún San Francisco que otro que el compartía sin saberlo mientras lo preparaba.

Finalmente, te pediría irme a dormir con la tranquilidad y confianza de que al día siguiente él estará ahí cuando me despierte; que Hugo podrá ir a despertar al “abu Paco” para que se pegue un baño con él y Mickey; que ese zumo de naranja estará en su sitio; y que podré decirle lo mucho que lo quiero como nunca antes lo hice.

Pero como me temo que todo esto que te pido no va ser posible, simplemente te pido que mi hijo tenga los mismos recuerdos que tengo yo, y que algún día el pueda escribir esta misma carta recordando lo feliz que fue al lado de su padre.

Atentamente,

Saúl Sala.

 

 

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Padre… nos hundimos

Padre,

Qué país es este que estamos dejando a las futuras generaciones… ya me insististe en su día que me fuera a a otro país a formarme mostrando tus dotes adivinas de que las cosas iba a ir de mal en peor… pero creo que ni tu te esperabas al extremo que estamos llegando… si levantases la cabeza te sorprenderías de como pueden cambiar las cosas en un año…

Padre,

Qué clase de personas dejamos que nos gobiernen… tanto que peleasteis por la democracia y por dejarnos ese derecho a elegir a nuestros gobernantes y nosotros lo malgastamos poniendo a una serie de impresentables que lo único que han hecho es abusar… y me refiero a todos… los tuyos y los otros… y los que están por venir no te creas que tienen mejor pinta.

Padre,

Qué ejemplo estamos dando a nuestros hijos… a esos locos bajitos que ven como sus sueños y esperanzas pueden verse truncados por la inactividad o pasotismo de sus progenitores… no podemos dejarles que carguen con todos nuestros errores, que paguen todos nuestros errores… porque lo que estamos permitiendo hoy tendrá sus consecuencias en los próximos años, y ellos se encontraran invitados a una fiesta a lo que no tienen interés en asistir.

Padre,

Nunca fuiste partidario de la violencia pero te juro que alguno que otro se merece un par de ostias… no por robar, sino por tonto, por hacerlo de manera desmesurada para que los demás nos diésemos cuenta, llamándonos tontos en nuestra propia cara.

Padre,

Lo más triste de todo es que creo que llegamos tarde, que el daño ya está hecho y las consecuencias están todavía por venir… y no estoy dispuesto que él pague la mierda que todos hemos consentido… Así que iremos pensando en la retirada, en abandonar este barco de papel mientras este esté a flote, antes que el fango termine por hundirle o los nuevos vientos lo terminen de volcar.

Y como bien decía tu amigo, nos han “dejado sentados sin saber que pasa chupando un palo sentado sobre una calabaza…”

Padre,

Como con tu marcha… no hay nada más triste que lo que te gustaría evitar pero sabes que es imposible…

Cuantas conversaciones interesantes tendrías con estos temas hoy en día..

Y cuanto te extraño….

 

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Hoy cumple 5 años

Hoy es su cumpleaños. Hoy hace cinco años que vino al mundo para alegría de algunos y felicidad de otros. Hoy es su quinto cumpleaños, pero el primero de muchos que va a pasar sin su Abu, sin su Nene, sin su Paco.

Fue anoche cuando contándome que iba a pedir de regalo a cada uno de nosotros, tras un rato de silencio me dijo: “¿Y al Abu Paco que le pido?”. Aunque me pillo de sorpresa, conseguí responderle: “Cierra los ojos y pídele lo que quieras; y el te lo traerá”. Y así lo hizo. Cerró los ojos durante un minuto y puso una gran cara de felicidad.

Y la verdad es que estaba seguro de que te acordarías.

Hoy al levantarse ha visto un regalo sobre su mesa junto a la última foto que te hiciste con el, esa en el avión del parque de la “máquina”. Al principio no sabía como reaccionar, se ha quedado parado mirando la foto. Me llama, coge el regalo y lee: “De Paco”. Pega un salto de alegría y se dirige corriendo por el pasillo hasta su padre gritando: “¡Paco me ha traído un regalo!”. Ha sido el primer regalos del día de su cumpleaños.

Solamente te recuerdo que en cuatro meses es mi cumpleaños también. Y aunque nunca fuiste de hacer muchos regalos en determinadas fechas, esta vez si que te pido que también te acuerdes de mi.

Pero yo no quiero nada, tan sólo que vengas de visita aunque sea muy corta, que la vida sin tu presencia en ella se hace muy cuesta arriba. Que te echo de menos joder; que necesito de tus miedos, de tus consejos, de tus tonterías y hasta de tus ausencias astrales.

Que me cuesta acostumbrarme a saber que no voy a verte la próxima vez que baje a Alicante. Y te juro que no bajaría si no fuese por ella, que a pesar de todas las broncas que te echaba, ahora daría media vida por que te pusieses esos cascos y nos ignorases viendo la tele, porque al menos estabas ahí.

Vuelve cuando quieras. Siempre te estaré esperando. Y nuevamente gracias por el regalo que nos has hechos hoy.

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¿Eres inculto, abstemio o sus opuestos?

Esta mañana lluviosa, y los días lluviosos creo que son proclives para darle al tarro, venía yo de camino al trabajo pensando…”joder, ayer me compre un libro que me costo menos que el gintonic que me tome este fin de semana pasado… ¿y todavía hay gente que se queja de que la cultura es cara?“.

Recopilemos los hechos. Ayer me compre el que va a ser mi compañía en las cálidas tardes de verano, el libro “No nos dejan ser niños” de Pere Cervantes, un escritor que me llevo al cielo con su ultima novela “El Rompeolas” y que me devolvió a la tierra con su anterior libro “La Soledad de las Ballenas”. Pero como todavía tengo en la punta de los labios ese dulce sabor que me dejo ese rompeolas barcelonés donde un hombre y una mujer eran observados mientras el amor y la muerte batallaban mostrándonos que les había llegado a semejante lucha, he decidido darle una nueva oportunidad a mi amigo Pere y espero que no me decepcione con su inmersión en la novela negra.

Pero me desvío del tema. La cuestión es que el coste del libro no llego a 8€, menos de lo que puedo pagar por un gintonic, una botella de vino o una entrada de cine. Y me he acordado de la infinidad de veces que vemos en la tele gente protestando por el precio del cine y de la cultura en general… pero no recuerdo ver ninguna protesta por el precio de las copas en los bares o las botellas de vino en las cada vez más vinacotecas. Entonces llego a la conclusión que no nos importa gastarnos 8€ en tomarnos un gintonic en la terraza de moda del verano pero si que nos importa gastarnos ese dinero en comprar un libro con el que estaré entretenido horas o días, o en una entrada de cine.

Cualquiera de fuera de este país que lea esto podría pensar; los españoles o son incultos o son abstemios o son ambos opuestos de los que no se pasan la vida protestando por todo. Si que hay que protestar por algo que sea con razón, por favor, y obremos en consecuencia. Que de lo contrario habrá que decirle a los escritores que se dejen de escribir y monten un bar.

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Disfrutemos mientras podamos

Ayer por la noche recibí otra mala noticia, la misma enfermedad ataca otra vez a otro buen amigo. Por favor, disfrutemos del corto tiempo que tenemos en esta corta vida.

Carta a un amigo 21/03/2014

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¿Es España ese Pueblo Blanco de Serrat?

Hoy me tocaba jornada extra de flagelación y Serrat ha sonado en cada uno de los rincones de mi casa. Hace ya un tiempo escribió:

Escapad gente tierna
que esta tierra está enferma,
y no espereís mañana
lo que no se os dió ayer,
que no hay nada que hacer.
Toma tu mula, tu hembra y tu arreo,
sigue el camino del pueblo hebreo
y busca otra luna.
Tal vez mañana sonría la fortuna.
Y si te toca llorar
es mejor frente al mar.

Si yo pudiera unirme
a un vuelo de palomas
y atravesando lomas
dejar mi pueblo atrás,
Os juro por lo que fui
que me iria de aquí…
Pero los muertos están en cautiverio
y no nos dejan salir del cementerio.

Al oír estas palabras, es como si hablase hoy en día a los miles de jóvenes y no tan jóvenes que viven es este país. Yo hice las maletas hace un tiempo y no me arrepiento, es más agradezco que la vida me forzase a ello.

Ser diferentes al resto y no tener miedo a iros… Para volver siempre hay tiempo.

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Ya hace un mes…

Ya hace un mes que no te has ido y todavía no me hago a la idea de que sea para siempre; supongo que tendré que acostumbrarme, aunque no sé si lo conseguiré completamente algún día (y la verdad es que tampoco quiero llegar acostumbrarme). Es como si la vida me estuviese gastando una broma en el peor día de los santos inocentes que podía imaginar.

Y como dijo un mutuo conocido, no puedo cantar ni quiero a ese que ya no está sino al que anduvo entre nosotros. Por eso necesito recordar todos esos  momentos inolvidables que las vivencias del ultimo mes me impiden recordar. Hasta  él se queja de que cierra los ojos y no puede verte, que necesita verte y no puede; le digo que tu le escuchas, que estas en todas partes pues tu energía está entre nosotros… y lo único que he conseguido es que crea que te has convertido en un “superhero“… al menos eso le atenúa el sufrimiento que los demás no podemos reprimir.

Y ahí estás como siempre quisiste en la ladera del monte, mirando a tu barrio, entre la playa y el cielo. Soy consciente que tenías que morir, que todos tenemos que morir, pero creo que no era tu momento… o por lo menos los demás no estábamos preparados.

Y aquí me tienes flagelándome un día más escuchando sus canciones, esas canciones que traen tu presencia a mi mente; esas canciones que tu me transmitiste convirtiéndome en ese chico “raro” que escucha y al que le gustan las canciones escritas antes de que naciera; esas canciones que son nuestras y poco a poco intento transmitirle a eso loco bajito que no para de nombrarte cada día… que te extraña… que te quiere a su lado…y que cada día me recuerda más a ti.

Y como siempre hemos preferido los caminos a las fronteras, seguiremos haciendo camino. Sabes que todo va e irá por ti.

P

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Por favor…carpe diem

Ayer por la noche escuche una frase que me llego muy a dentro “vivimos la vida como si ésta no tuviese fecha de caducidad“…. y tuve la necesidad de contárselo a mi amigo. Y le escribí esta carta:

Carta a un amigo 17/01/2014

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Hasta siempre… papa.

Nacido en Alicante, adoptado por Orihuela y reclamado finalmente por Alicante, su pueblo y el mío.

Como tu, la niñez fue la de una familia típica pobre de ganancias pero rica de ambiciones; también tuvo su almohada que le habló de su ambición de ser cura (quizá más por una ambición al saber que por vocación) que le llevó como a tu amigo a Orihuela…. Y también fue feliz.

Ya fue después cuando pudo decir Ara que tinc vint anys cuando se convirtió en ese melenudo con el que no cualquier Señora querría ver al olor de la flor que desprendió algunos años atrás. Y apareció ese olor. Y quizá fueron Aquellas pequeñas cosas las que hicieron que aquella Muchacha “no” tan típica llegase a conocerle, a enamorarle y embaucarle; convirtiéndola en la más bella canción que tuvo y tendrá.

Y así, junto a varias Palabras de amor cruzaron esas puertas trencades que les mantendrían toda su vida entre bellas notas y bellos acordes que se fueron amontonando durante años dando lugar a Ese loco bajito que derramo su primera lágrima; ese que poco a poco lo iría idealizando y convirtiéndolo en ese cuento necesario para dormir. Inconscientemente intentó dirigir su vida transmitiéndole esa frustración de su deseada educación superior…. Y lo consiguió entré tocadas de pelotas y un poco de leche templada convirtió a ese niño en alguien que hasta el propio niño se siente orgulloso y agradecido eternamente.

Y sinceramente fueron años de Fiesta, con banderas de todo tipo y sin importar las cuestas arriba que hubiese que subir para continuarla. Hasta qué pudo decir que Fa vint anys que vaig dir que fa vint anys que tinc vint anys, y le llegó su siguiente tesoro; ese otro loco bajito del que sólo tenía la obligación de disfrutar, ese que le dio tres nombres… y era feliz.

Pero como en tu Balada, este otoño empezaron a aparecer diferentes murmullos que hacían presagiar que se estaba quemando su último leño en el hogar, … y se fue olvidando de su mañana y de su pasado.

Pare, te acabas de ir y ya me duele hasta el aliento; pero se que estarás ahí cada vez que miré nuestro Mediterráneo, o quizá como aquellos Fantasmas del Roxy vengas a visitarnos de vez en cuando para recordarnos que no te has ido y que siempre podremos buscar ese guitarra y arrancarnos por cualquiera de sus canciones, esas canciones que nos dio nuestro amigo el Nano.

Y que le vamos hacer, si nosotros también nacimos en el Mediterráneo.