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Ya hace un mes…

Ya hace un mes que no te has ido y todavía no me hago a la idea de que sea para siempre; supongo que tendré que acostumbrarme, aunque no sé si lo conseguiré completamente algún día (y la verdad es que tampoco quiero llegar acostumbrarme). Es como si la vida me estuviese gastando una broma en el peor día de los santos inocentes que podía imaginar.

Y como dijo un mutuo conocido, no puedo cantar ni quiero a ese que ya no está sino al que anduvo entre nosotros. Por eso necesito recordar todos esos  momentos inolvidables que las vivencias del ultimo mes me impiden recordar. Hasta  él se queja de que cierra los ojos y no puede verte, que necesita verte y no puede; le digo que tu le escuchas, que estas en todas partes pues tu energía está entre nosotros… y lo único que he conseguido es que crea que te has convertido en un “superhero“… al menos eso le atenúa el sufrimiento que los demás no podemos reprimir.

Y ahí estás como siempre quisiste en la ladera del monte, mirando a tu barrio, entre la playa y el cielo. Soy consciente que tenías que morir, que todos tenemos que morir, pero creo que no era tu momento… o por lo menos los demás no estábamos preparados.

Y aquí me tienes flagelándome un día más escuchando sus canciones, esas canciones que traen tu presencia a mi mente; esas canciones que tu me transmitiste convirtiéndome en ese chico “raro” que escucha y al que le gustan las canciones escritas antes de que naciera; esas canciones que son nuestras y poco a poco intento transmitirle a eso loco bajito que no para de nombrarte cada día… que te extraña… que te quiere a su lado…y que cada día me recuerda más a ti.

Y como siempre hemos preferido los caminos a las fronteras, seguiremos haciendo camino. Sabes que todo va e irá por ti.

P

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Hasta siempre… papa.

Nacido en Alicante, adoptado por Orihuela y reclamado finalmente por Alicante, su pueblo y el mío.

Como tu, la niñez fue la de una familia típica pobre de ganancias pero rica de ambiciones; también tuvo su almohada que le habló de su ambición de ser cura (quizá más por una ambición al saber que por vocación) que le llevó como a tu amigo a Orihuela…. Y también fue feliz.

Ya fue después cuando pudo decir Ara que tinc vint anys cuando se convirtió en ese melenudo con el que no cualquier Señora querría ver al olor de la flor que desprendió algunos años atrás. Y apareció ese olor. Y quizá fueron Aquellas pequeñas cosas las que hicieron que aquella Muchacha “no” tan típica llegase a conocerle, a enamorarle y embaucarle; convirtiéndola en la más bella canción que tuvo y tendrá.

Y así, junto a varias Palabras de amor cruzaron esas puertas trencades que les mantendrían toda su vida entre bellas notas y bellos acordes que se fueron amontonando durante años dando lugar a Ese loco bajito que derramo su primera lágrima; ese que poco a poco lo iría idealizando y convirtiéndolo en ese cuento necesario para dormir. Inconscientemente intentó dirigir su vida transmitiéndole esa frustración de su deseada educación superior…. Y lo consiguió entré tocadas de pelotas y un poco de leche templada convirtió a ese niño en alguien que hasta el propio niño se siente orgulloso y agradecido eternamente.

Y sinceramente fueron años de Fiesta, con banderas de todo tipo y sin importar las cuestas arriba que hubiese que subir para continuarla. Hasta qué pudo decir que Fa vint anys que vaig dir que fa vint anys que tinc vint anys, y le llegó su siguiente tesoro; ese otro loco bajito del que sólo tenía la obligación de disfrutar, ese que le dio tres nombres… y era feliz.

Pero como en tu Balada, este otoño empezaron a aparecer diferentes murmullos que hacían presagiar que se estaba quemando su último leño en el hogar, … y se fue olvidando de su mañana y de su pasado.

Pare, te acabas de ir y ya me duele hasta el aliento; pero se que estarás ahí cada vez que miré nuestro Mediterráneo, o quizá como aquellos Fantasmas del Roxy vengas a visitarnos de vez en cuando para recordarnos que no te has ido y que siempre podremos buscar ese guitarra y arrancarnos por cualquiera de sus canciones, esas canciones que nos dio nuestro amigo el Nano.

Y que le vamos hacer, si nosotros también nacimos en el Mediterráneo.